Costa de Brasil:
un viaje de turismo.


Este es un relato sobre surf, de un viaje de turismo que no estuvo enfocado exclusivamente en surfing, pero que brindó mucha alegría relacionada al deporte de los reyes.
La idea es comentarles un poco lo que vi de surfing en Brasil, en algunos lugares mas que nada turísticos, pero que tienen mucho de surfing.


Un resumen de la situación:
Después de estudiar y laburar por 5 años, con cortes de máximo 1 semana de vacaciones, me cansé. Estaba ocupando mi día entre jornadas de laburo y estudio sin dejar mucho para la diversión y llegué al colmo de ocupar mis fines de semana, domingos incluidos en esto. Una vez que terminé con mi tesis, luego de un año bien sudado sobre los libros y la compu, tuve la suerte de conocer a mi mujer, quien me inspiró a dejar todo y viajar.....nada más.


El viaje:
Salimos de Montevideo con mucho frío hacia Guarda do Embau y Floripa, donde pasamos 1 mes aprox., en junio del 2006, luego de hacer paradas en Punta del Diablo (con mas frió aun) y Porto Alegre para hacer visitas familiares.

Nos instalamos en el norte de la isla y la playa de surfing fue Santinho.
Pintaron buenos mares con izquierdas y derechas, más que nada en el canto norte.
De hecho pintaron mares muy grandes, que hicieron el espectáculo en playas con Joaquina, por ejemplo.

Algunos relatos hablan de olas de 5 metros. Al margen de la veracidad de esto, realmente estaba muy grande y solo daba para tow in.
La isla es maravillosa, pero en Agosto, también es fría así que decidimos partir.


Rio:
Fuimos directamente a Rio de Janeiro.
Llegamos en la peor tormenta del invierno Carioca, pero para mi sorpresa, me encontré con una Copacabana rompiendo como Pipe, con casi 2 metros a 50 metros de la arena, con tubos muy salados, con la gente del bodybording dominando el pico ya que estaba difícil para la tabla.

Arranqué mi surfing en Arpoador, la cuna del surfing Carioca y gran referencia en el surfing Brazuca, en general. Ahí salieron unas buenas izquierdas con los mares de invierno que le pegan con fuerza a al costa de Rio. También salieron un par de sesiones en Ipanema, un poco cerronas, pero interesante para saber de que se trata el surfing en la "Cidade Maravilhosa".

Nos mandamos hasta Prainha, una playa de referencia al oeste de Rio, donde hay alto nivel de surfing. Llegamos hasta ahí con una línea de bondis especialmente diseñada para surfistas. Un ómnibus adaptado para llevar tablas y que viaja por la costa desde el centro de la ciudad, pasando por Copacabana, Ipanema, Leblon, Barra, y todos lo picos de surfing hasta llegar a Prainha. Para serles sincero, no me tiré.....estaba grande y yo con la 6´1´´ y con poco surfing. Igual vimos terrible espectáculo de surfing con derechas de 2 a 2,5 metros muy poderosas.

Hasta aquí venia viajando con una traje 3/2 corto/corto que aguantó Floripa en Agosto, pero decidí dejarlo ante la inminente agua caliente resultante de viajar hacia el norte.
Ya en Rio no estaba mas usando el traje.



Bahia:
Dejamos Rio hacia Salvador, Bahia. Me mataron con la cobranza de 100 reais (casi 1000 pesos) para embarcar la única tabla que tenia. Bajón!

Nota: ya no es necesario pagar las tablas en viajes aéreos dentro de Brasil.

Llegando a Salvador, nos quedamos unos días en Barra, un barrio de los más potables de la city.
Ahí surfé en Praia da Barra y Porto da Barra, siempre con viento maral del este, pero con olas potentes.

Interesante la reacción que tiene el mar en esas latitudes. Fui de mañana a ver y no había nada. 4 horas después, luego del mediodía había 1 metro sólido en Praia da Barra, un playa con la "Rambla" al mejor estilo Playa Onda en Malvin, con una muralla y donde se hace difícil entrar y salir con marea alta ya que el agua pega contra el muro violentamente.

Vale recordar que en el nordeste brasilero la diferencia entre marea baja y alta se hace sentir. No estoy seguro si es por la formación del fondo y la constante presencia de bancos de rocas o por la diferencia en el metraje entre una marea u otra, pero hace mucha diferencia.

Nos fuimos de Salvador un poco quemados con las ciudades, especialmente por que todavía estábamos cerrando la herida emocional del par de robos que sufrimos en Rio (en un mes), uno de ellos a punta de cuchillo.

Terminamos unos 70 Km. al norte de Salvador en una playita totalmente vacía, gracias a la temporada baja, llamada Imbassaí.
Ahí surfé absolutamente solo durante varios días. Pintaron buenas olas, mas que nada derechas por la dirección el swell, que llegaban al metro, con viento maral constante, que afectaba la formación, pero que igual habilitaba varias horas dentro del agua.

Siguiendo el periplo, llegamos a la Capital de Sergipe, el estado al norte de Bahia y nos encontramos con una ciudad demasiando tranquila y sin las bellezas naturales del resto de la región Nordeste del Brasil y por lo tanto poco recomendable desde el punto de vista turístico.

Me tiré un par de veces al agua pero no saqué grandes resultados de eso. Lo que sorprende son las plataformas petroleras en el horizonte y los helicópteros que se mueven sin parar, llevando gente y equipo a las mismas.

Arrancamos para Maceió, la capital de Alagoas, al norte.
Es una ciudad turística, pero solo tiene la rambla como atracción.


Pernambuco:
Ya que en Maceió no había mucho para ver y las olas no estaban ayudando, a pesar de su potencial innegable, seguimos para Pernambuco, más precisamente Maracaipe, la playa más constante de la región.

Confirmo la constancia del pico. Surfé prácticamente todos los días que nos quedamos. Como siempre, con viento maral, pero con olas que habilitaban buenas sesiones de surf.

Ahí me di cuenta de la diferencia en la marea. Con marea baja la ola rompía a unos 100 metros de la costa y con marea alta rompía casi en la orilla.

Sobre tiburones, puedo decir que la gente en Maraca surfa sin ningún temor a pesar de estar tan cerca de Recife, donde las playas están cerradas para baño. Es una realidad que en la ciudad los ataques son constantes, pero a medida que te alejas de la misma, no hay problema.

Hay mucha especulación de por que los tiburcios atacan en esa región y hasta lo relacionan con los frigoríficos que desechan restos al mar, pero otras opiniones ven el problema relacionado con la falta de comida por la pesca abusiva. Más allá de por que ocurre, es una triste realidad de Recife, que por suerte no se refleja en el resto del estado, como por ejemplo en Maracaipe.



Paraiba:
De Maraca nos fuimos a Joao Pessoa, la capital de Paraiba, que a pesar de la mala fama resulto la ciudad más prolija y disfrutable del nordeste.
Si te movés, por ejemplo al sur de J.P. te encontrás con muy lindas playas como Tambaba (Naturista), Coqueirinhos, Tabatinga y que a pesar de que no se considera un destino surfístico, salen unas olitas. J.P. no tiene grandes brillos surfisticos, pero se rebuscan los Paraibanos para surfar lo que hay. El fuerte está en el KiteSurfing ya que el viento no da tregua. De hecho se considera la ciudad a niveles internacionales, en lo que a Kitesurfing se trata.


Pipa:
Nuestro último destino en el nordeste fue Praia Da Pipa, en Rio Grande do Norte.
Un balneario turístico a full, muy prolijo, frecuentado por muchos gringos de todas partes del mundo. Las olas no son el fuerte, pero sorprenden.
Surfé casi todos los días y hasta me encontré pegando derechas de calidad, con fondo de piedra, bastante largas. Hay varias playas en la corta y prácticamente todas tienen condición de surf. Muy buen pico !



Sur:
De vuelta al sur, pasamos una semanita mas en Rio de Janeiro, con un par de tiradas en Arpoador, pero el destino era Floripa.

Llegamos y nos instalamos en Barra da Lagoa, a fines de Noviembre. De Barra es fácil moverse en bondi (si tenés tu tabla en una funda) a playas como Mole y Galheta, las cuales garantizan buenas olas. Pasamos un mes y medio y la falta de lugar para quedarse en la temporada nos obligó a irnos hacia el sur, más precisamente a Guarda do Embaú donde pasamos todo el verano del 2007. (Foto: Guarda y Prainha). Surfé muy buenos mares, algunos de hasta 2 metros y con mucha constancia. Cuando bajabael mar, luego entraba otro y se reactivaba la máquina de izquierdas, sin hablar de Prainha, una playita del otro lado del morro de la Guarda que brinda mucha diversión y que aguanta los mares del sur que no son surfables en Guarda, abriendo derechas imponentes.
Nos vinieron a visitar la gente del Bitácora Bar de Punta del diablo, más precisamente Martin Bonavita, George Acosta, Santi y Leo Giovannini y Braulio Brax, quienes supieron disfrutar, especialmente la última semana, donde se rompieron la boca con las izquierdas de la Guarda. También nos acompañó en todo momento Cristiano, local de Guarda, amigo de la infancia.






El fin de nuestro viaje se dio con la mudanza hacia Floripa, donde estamos viviendo actualmente, disfrutando de la parte sur de la misma, con picos como Campeche, Morro das Pedras, Matadeiro, etc. (Foto: SNI_MatadeiroX.jpg)




Espero que este breve relato les sirva para imaginarse un poco de que se trata el surfing en Brasil, a grande rasgos.
Brasil es un país muy grande, con sus miles de kilómetros de costa, que esconde verdaderos tesoros.
No es el mejor destino surfistico en el que se puede pensar, pero estando tan cerca de Uruguay y con tantas olas, merece ser recorrido.

Sepan disculpar la calidad y falta de otras fotos, pero como le dije en el comienzo del relato, no se trató de un viaje de surfing.
Queda para la próxima.

Un abrazo y buenas olas!
Manuel Castro Meyer