Bahia:
Dejamos Rio hacia Salvador, Bahia. Me mataron con la cobranza de 100 reais (casi 1000 pesos) para embarcar la única tabla que tenia. Bajón!
Nota: ya no es necesario pagar las tablas en viajes aéreos dentro de Brasil.
Llegando a Salvador, nos quedamos unos días en Barra, un barrio de los más potables de la city.
Ahí surfé en Praia da Barra y Porto da Barra, siempre con viento maral del este, pero con olas potentes.
Interesante la reacción que tiene el mar en esas latitudes. Fui de mañana a ver y no había nada. 4 horas después, luego del mediodía había 1 metro sólido en Praia da Barra, un playa con la "Rambla" al mejor estilo Playa Onda en Malvin, con una muralla y donde se hace difícil entrar y salir con marea alta ya que el agua pega contra el muro violentamente.
Vale recordar que en el nordeste brasilero la diferencia entre marea baja y alta se hace sentir. No estoy seguro si es por la formación del fondo y la constante presencia de bancos de rocas o por la diferencia en el metraje entre una marea u otra, pero hace mucha diferencia.
Nos fuimos de Salvador un poco quemados con las ciudades, especialmente por que todavía estábamos cerrando la herida emocional del par de robos que sufrimos en Rio (en un mes), uno de ellos a punta de cuchillo.
Terminamos unos 70 Km. al norte de Salvador en una playita totalmente vacía, gracias a la temporada baja, llamada Imbassaí.
Ahí surfé absolutamente solo durante varios días. Pintaron buenas olas, mas que nada derechas por la dirección el swell, que llegaban al metro, con viento maral constante, que afectaba la formación, pero que igual habilitaba varias horas dentro del agua.
Siguiendo el periplo, llegamos a la Capital de Sergipe, el estado al norte de Bahia y nos encontramos con una ciudad demasiando tranquila y sin las bellezas naturales del resto de la región Nordeste del Brasil y por lo tanto poco recomendable desde el punto de vista turístico.
Me tiré un par de veces al agua pero no saqué grandes resultados de eso. Lo que sorprende son las plataformas petroleras en el horizonte y los helicópteros que se mueven sin parar, llevando gente y equipo a las mismas.
Arrancamos para Maceió, la capital de Alagoas, al norte.
Es una ciudad turística, pero solo tiene la rambla como atracción. |