Un frío día de invierno, swell marcadito y olas de dos metros.
Llueve y sopla un poco de viento, pero ¿qué importa? Te ponés el traje y te mandás al agua como si nada, aunque no siempre fue así…
El primer traje.
Es difícil decir quien inventó el wetsuit (traducción literal: “traje mojado”), porque hubo mucha gente en distintos lugares haciendo cosas parecidas al mismo tiempo.
Para el año 1951 un tipo llamado Hugh Bradner, mientras trabajaba para la marina de los EE..UU, tuvo la idea que una fina capa de agua atrapada en "algo" podría llegar a ser un buen aislante contra las frías aguas del mar. Alguien le sugirió que el Neoprene podría ser ese “algo”, pero Hugh no estaba interesado para nada en el uso práctico o en la influencia que un traje para el agua pudiesa llegar a tener, así que al final no hizo nada al respecto y todo quedó en la nada. Aún así, Bradner fue el primero en jugar con la idea (como documenta una carta que le escribió a un amigo un 21 de Junio de 1951).
Si le preguntamos a cualquier surfista, la mayoría dirá que fue Jack O'Neill quien inventó el wetsuit y el primero en usar Neoprene. Jack fundó la comapañía O'Neill junto con su hermano Robert, quien fue el primero de los O'Neill en hacer los tempranos prototipos. Por otro lado, Bob y Bill Meistrell, de Manhattan Beach, California, fundaron Body Glove (traducción literal: “guante para el cuerpo”) y sostienen que fueron ellos los primeros en experimentar con Neoprene allá por 1953.
Se supone que ambos inventores estaban trabajando por separado y que ni idea tenían de lo que el otro estaba haciendo, así que realmente no tiene mucha importancia darle la razón a alguien en particular.... |
Jack O´Neill
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Durante una entrevista Jack explicó cómo se metió en el negocio del surfing:
“Siempre me gustó surfear, inclusive cuando estaba dedicado a otras cosas.
Hace muchos años atrás trabajaba en San Francisco y durante el horario de almuerzo me escapaba un ratito para barrenarme de pecho unas olas en Ocean Beach. Meterme un rato en el mar me hacía sentir bárbaro, pero tenía sinusitis crónica y la nariz se me llenaba siempre de agua”.
“En mi último trabajo vendía aluminio para la construcción.
Siempre me encontraba rodeado de ingenieros y arquitectos.
Esto fue durante una época anterior a las computadoras, cuando los planos era carísimos y muy difíciles de duplicar”.
”Una tarde, luego de mi escapada surfera durante la hora del almuerzo, estaba reclinado sobre la mesa de dibujo de uno de mis clientes cuando de pronto el agua se me escapa de la nariz y cae sobre unos planos importantísmos. Me querían matar! Me despidieron un par de días después, y decidí meterme con todo en el negocio del surf.
Compré un montón de madera balsa para hacer tablas, tela para fabricar algunas pilchas, y con eso abrí mi primer surfshop esperando que me vaya bien. Y seguí también esperando tener días lindos para no morirme de frío en el agua”.
”En aquella época, San Francisco no era ni por asomo el lugar ideal para abrir un surfshop. En toda el área apenas había un puñado de kamikazes surfistas:
llueve mucho en invierno, la niebla prevalece en verano, el agua está helada la mayor parte del año, hay tiburones y ni siquiera era legal hacer surf en Ocean Beach, pero hacía lo que me gustaba..
Seguí insistiendo, y al final todo resultó bien"- nos dice Jack O'Neill. |
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Y vaya que le salió bien!
"Sufear en los ‘50 era bárbaro", cuenta Jack. "Todos nos conocíamos y nos turnábamos para agarrar las olas. Ese era el lado positivo, pero por el otro lado no existía nada con qué protegerse de las bajas temperaturas y los surfistas escapaban del agua mucho antes de lo que hubieran querido.
Los surfers hacían cualquier para mantenerse calientes: usaban sweaters de lana o surfeaban en trajes de piloto de avión que trataban con una técnica especial (los empapaban en aceite, cosa de repeler al agua). No hace falta explicar que tarde o temprano (eso es más o menos una media hora) todos salían del mar tiritando y apiñándose alrededor de fogatas que se prendían ritualmente en la playa antes de entrar al agua. Los trajes del momento más populares eran los calzoncillos largos de lana aceitados, tipo cowboy, y un gorrito impermeable de marinero.
Jack O'Neill quería hacer algo al respecto y no paraba con los experimentos. Al principio usó PVC, que es un buen aislante pero muy difícil de manejar.
Se metía láminas delgadas de PVC bajo los calzoncillos largos.
Paraban el frío un poco, pero se sentía y se movía como un clon de la Guerra de las Galaxias.
Después trató con espuma plástica, pero los poros abiertos se llenaban de agua, se hacía pesada, y tampoco funcionó.
Por un tiempo, compró trajes de buzo de la armada hechos de goma caucho, pero eran muy pesados, rígidos y como tendían a romperse peligrosamente en la cintura, se llenaban de agua y lo hundían hasta el fondo como una piedra.
Todo iba mal, hasta que un día Jack O'Neill se encontró por fin con el Neoprene.
El Neoprene era un buen aislante, daba mayor flotabilidad y era flexible.
Ahora Jack podía ponerse a fabricar trajes de verdad. Diseñó el “Short John” el “Long John”, el “Spring” y el “Enterizo”.
Inclusive diseñó las primeras chaquetas “Cola de Castor” que tenían una tira que pasaba bajo la entrepierna y se abrochaba sobre el bajo abdomen.
Jack recuerda que se le morían de risa cada vez que lo veían entrar al agua vistiendo algunas de sus creaciones.
Algunos surfistas “tradicionales” decían que preferían quedarse con las ganas y no surfear antes que pasar papelones usando esas “cosas”. “Un verdadero surfer tenía que bancarse el frío a lo macho!!”-enfatizaban…
Historia del diseño del Wetsuit
A pesar del avance del Neoprene, los primeros wetsuits no pueden ni compararse con los que usamos hoy.
Los “trajes de goma” de la década de 1950 eran rígidos, no tenían buen calce, eran incómodos y les entraba agua fría continuamente.
Los primeros trajes se hicieron con espuma de Neoprene sin forrar.
El problema de esto era que se partían si tirabas muy fuerte al sacártelos, sobre todo porque por succión se pegaban a la piel.
Lo mismo ocurría al ponértelos, así que los sufistas iban a la playa con un tarro de talco para ponerse sobre el cuerpo, parte del equipo, que mezclado con el agua se convertía en una pasta espantosa.
Recién cuando se desarrolló el Nylon se encontró la solución a este problema. Una fina capa de tela de Nylon fue aplicada a la cara interior del traje de Neoprene. El Nylon todavía se usa y desde entonces mejoró mucho.
Los wetsuits se hicieron mucho más fáciles de poner y sacar, y más resistentes.
El Nylon ayudaba a reforzarlos, y no se rompían tanto, pero por otro lado seguían siendo muy poco flexibles y lastimaban el cuello, las axilas y la entrepierna, por lo cual se aplicaba vaselina u otro lubricante sobre las zonas de fricción.
El Neoprene de doble forro fue "inventado" durante los ‘70. Este material está cubierto con una capa de tela de Nylon sobre ambas caras. La aislación y resistencia mejoraron mucho, y hasta fue posible hacer trajes de colores, algunos bastante llamativos, como los fosforescentes súper cirqueros que se usaban durante la década del ‘80.
El drama de las costuras
Hacer los trajes era muy sencillo: se tomaban las piezas de Neoprene y se las cosía. Las partes se colocaban con un borde sobre el otro. Sencillo, pero para nada efectivo. Hacer agujeros para que pasen los hilos en ambas capas de Neoprene le abría paso a los elementos.
El otro problema era que al estirarse el material los agujeros se hacían cada vez más grandes.
El resultado: entraba mucha agua. Y mucho frío! Cuando llegó el Neoprene con forro de Nylon los agujeros dejaron de crecer, pero seguían ahí. Había que inventar una nueva técnica… |
Las costuras cubiertas fueron la solución para algunos de los problemas.
Se cubrían con una tirita de Nylon. La cinta era fundida al Neoprene por calor.
Cuando llegó la revolución de los colores de Neón, para que no se vieran, las tiras se pusieron del lado de adentro del traje.
Otra novedad fue el pegado de las costuras, que consistía en pegar los bordes de los cortes en lugar de coserlos.
Esto paró la entrada de agua, y las costuras eran lisas y suaves.
Pero la baja resistencia era el gran problema de la combinación Neoprene-pegamento-Neoprene.
Los trajes se abrían con mucha frecuencia y había que mandarlos a reparar continuamente, lo que te dejaba fuera del agua y te arruinaba el presupuesto.
Además, los cortes de las partes se hacían a mano, y si había imperfecciones se rellenaban con pegamento, que a la larga terminaban en agujeros. Otra vez al “sastre” y otra vez a perderse las olas…
La costura invisible fue la solución.
Se llama invisible justamente porque… no se ve! Una aguja curva cose el Neoprene pero sin atraviesarlo del todo, saliendo cada puntada del mismo lado por el que entró. Sin agujeros, no entra agua. Si no entra agua, no entra frío.
Además, es más plana y confortable que los otros tipos de costuras. La mayoría de los trajes de hoy en día están confeccionados de esta manera.
Me río del frío!
Otras innovaciones como las botitas, los guantes, las capuchas, el Velcro y los cierres de plástico (antes eran de metal y se oxidaban) fueron protegiendo cada vez mejor a los Caballeros de las Olas, que dentro de sus flexibles armaduras siguen combatiendo valientemente al terrible Dragón del Frío.
Hay muy pocos lugares del planeta donde se puede surfear en aguas cálidas durante todo el año, y tan solo unos pocos tienen la resistencia necesaria para soportar el frío nada más que en shorts.
La Revolución del Wetsuit fue tan importante como la de las tablas de foam y fibra, el leash o el desarrollo de las quillas.
Así que, sin el traje, el surfing no sería lo mismo.
Hernan “Ruso” Azlor.
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